Páginas

domingo, 28 de junio de 2020

Discurso conmemorativo en honor a Rubén H. Rodríguez Moguel 2020


Muy buen día tengan todos los presentes Distinguidos invitados, honorables autoridades de la Secretaría de Educación del estado de Yucatán. 
La educación, desde tiempos inmemorables en la historia de nuestro país, ha cumplido la noble función de ser la base para la formación de ciudadanos responsables y activos, que se preocupen por el desarrollo y prosperidad de nuestro México. Durante muchas décadas las escuelas del estado de Yucatán han brindado e impulsado de una forma excepcional a miles de jóvenes que día a día viven bajo el fruto de las ciencias experimentales, sociales, artes y deportes.
Jóvenes, que han decidido utilizar, en su papel de estudiantes y receptores de conocimiento, a las escuelas como guías para lograr sus metas y objetivos. Aquellos templos, se han vuelto cuna del desenvolvimiento para muchos de nosotros y han sido resultado de numerosos esfuerzos del pasado realizados por las grandes figuras y guerreros sociales que han dado su vida y tiempo al impulso de las nuevas mentes que guiarán al estado en las próximas transformaciones.
Hoy, nos acompaña un ejemplo de estos grandes personajes, don Rubén Rodríguez Moguel, y de una forma sincera quiero brindarle un enorme agradecimiento por sus esfuerzos en el campo de la educación y asuntos sociales, por impulsar la construcción de numerosas escuelas e instituciones que han servido para que numerosos niños y adolescentes puedan brillar y desarrollarse de forma libre, segura y digna.
Don Rubén, quiero decirle que gracias a su legado muchos estamos aquí cumpliendo el sueño de nuestros padres que día a día trabajan por darnos lo mejor y haciendo honor a todo el esfuerzo que usted puso en este ámbito tan importante como lo es la educación.
Es por ello que el día de hoy, tenemos el honor de hacerle este homenaje en el mismo lugar que visitó hace un año, lugar que es reconocimiento de su trabajo y que lleva con orgullo su nombre.

Nosotros nos sentimos agradecidos por el momento que estamos viviendo y por lo que las próximas generaciones disfrutarán, porque pasarán años y su persona y nombre serán recordados, pues seguirá impulsando el talento de miles de jóvenes. En nuestros logros y vida digna se verá reflejado su nombre e insignia, sinónimos del trabajo duro y disciplinado.
Por lo anterior, quiero agradecer en nombre de todos mis compañeros de la escuela preparatoria estatal no. 10 “Rubén H. Rodríguez Moguel”, al Gobierno del Estado de Yucatán y a la Secretaría de Educación, así como a las autoridades y directivos de esta escuela, por todas las acciones que realizan para hacer de este recinto, una institución digna de llevar su nombre.
Estoy convencido, que no importa el lugar, la competición, concurso o incluso si somos ex alumnos, siempre llevaremos con orgullo la camiseta de ésta, nuestra amada preparatoria y alzaremos con orgullo la voz: ¡viva las prepas estatales, viva la educación, viva la prepa 10 y viva don Rubén!
Muchas gracias.

Discurso de oratoria, ganador del 2do lugar en el primer certamen de oratoria de preparatorias estatales. 2019.

Lunes 7:00 am, primera clase del día, caras de absoluta desorientación, en nuestros ojos se puede percibir una cotidianidad que nos pesa. Todo ocurre de forma normal, hasta que uno de mis compañeros se levanta, pensé que pediría permiso para ir al baño, pero no fue así. 8:30 am estoy debajo de una mesa, tengo miedo, quiero abrazar a mi madre, como es posible que ni en mi propia escuela esté seguro. 8:45 am él me ha encontrado, me toma del cabello y me dice que me calle, creo que no lo obedecí porque después de eso todo se tornó blanco y silencioso. No encuentro una salida, ¡por favor ayúdenme!
Buenas tardes, mi nombre es Emiliano Vidal Tavera, soy estudiante de la escuela preparatoria estatal no. 10 “Rubén H. Rodríguez Moguel”. El día de hoy tengo la fortuna de hablarles sobre el papel que las escuelas han tomado para fomentar la paz, un tema muy polémico debido al complicado ritmo de vida que hoy en día estamos viviendo.
Desde su creación hace 98 años, la Secretaría de Educación Pública se ha dado a la tarea, de formar a los jóvenes encargados de llevar al país en sus manos en las próximas décadas. Jóvenes que, como tú y como yo, en sus escuelas, de lunes a viernes se encuentran en las riendas de un camino alejado de la dura realidad que hoy en día se vive bajo las guerras, conflictos o malentendidos sociales que se hallan a la orden del día en los periódicos y revistas de nuestras ciudades.
Debido a la gran importancia que la “paz” ha tenido en el mundo jurídico y social, numerosos documentos han avalado su relevancia en distintos artículos o tratados, donde en todos se exhorta que este debe ser un aspecto necesario para la construcción de una sociedad adecuada y sólida. Como, por ejemplo, tenemos el artículo 4° de la constitución de los Estados Unidos Mexicanos, en donde nos comentan que tenemos el derecho a tener una vida digna donde nuestras decisiones y necesidades sean respetadas en totalidad.
Sin embargo, en esta ocasión me quiero enfocar en uno en particular, el artículo 3° de la Carta Magna de nuestro país, donde decreta que todo individuo sin excepción alguna tiene la oportunidad de recibir una educación laica, gratuita, y sobre todo digna, donde la ignorancia, fanatismos y prejuicios se han absolutamente excluidos de su formación y desarrollo humano.
¿Fanatismos, prejuicios?, ¿no es eso aquello que hoy en día está destruyendo nuestra sociedad?, ¿cómo es posible consolidarnos como un estado donde la paz entre los ciudadanos se encuentra latente, sí aún en pleno 2019 existen aspectos como la homofobia o el racismo?
Podemos culparnos o resignarnos, pero la realidad es que las escuelas a lo largo de los últimos 50 años, han perdido el objetivo principal por el cual durante gran parte del siglo XIX y siglo XX se peleó con uñas y dientes: una educación digna y capaz de formarnos como unos ciudadanos promotores de la paz, donde el diálogo, la tolerancia y el respeto sean el motor que nos mueva e inunde.
Pero tampoco hay que excusarnos, no toda la culpa es de las escuelas sino también nuestra. Nuestra por intentar fomentar la paz en nuestras instituciones y hogares cuando ni siquiera somos capaces de sentirnos bien con nosotros mismos, ignorando la idea de que para ayudar a otros primero debo amarme, respetarme y conocerme.
Es nuestra culpa por pensar que la paz es sólo concepto aplicable a los seres humanos, olvidando que existen otros seres vivos como plantas y animales, capaces de sentir y transmitir cualquier tipo de sentimiento.
Es culpa mía, por ser intolerante con mi hermana, mi madre, mi padre, compañeros de clase y maestros. Tengo responsabilidad por descuidar a mis mascotas o incluso a mí. El mundo no estará listo para encontrar la paz hasta que en las escuelas se fomente dicho aspecto como un concepto aplicable a actividades más complejas que pláticas informativas en nuestras instituciones cada 4 meses o incluso hasta que el hombre sea capaz de coexistir con la naturaleza de una forma sana y respetuosa, donde no abusemos de los recursos que esta nos ofrezcan a causa de la sobrepoblación que nuestra sociedad ha tenido.
Miles de batallas, como la Revolución francesa, la mexicana o la independencia de la India perdieron su rumbo, por justificar o creer que el mundo estaba listo para encontrar la igualdad entre clases sociales.
¿Nos sentimos capaces de fomentar la paz en nuestra sociedades o escuelas conociendo que en nosotros alberga tanto desinterés o despreocupación?
8:45 am, el me encontró debajo de la mesa, yo quería ayudarlo, pero nunca me di cuenta de lo que tenía ni siquiera la escuela o sus padres fueron capaces, pensar que hace días estaba tan feliz y sonriente. 8:46 am, escuché el gatillo, sentí como mi respiración se agotaba, no podía ni siquiera gritar. Siento como mis ojos se cierran, mi corazón se debilita y mi respiración desaparece.
Muchas gracias.


viernes, 8 de noviembre de 2019

Discurso de oratoria ganador del 3er lugar en el concurso de la CODHEY y 1ero de la Preparatoria Estatal No. 10 "Rubén H. Rodríguez Moguel" en 2019


Era miércoles. Estábamos listos para el mitin. Me despedí de mi madre y le prometí que estaría de regreso para antes del mediodía. Yo quería regresar, estaba a un año de salir del bachillerato, tan sólo tenía 17 años. Llegué a la plaza de las Tres Culturas junto con unos compañeros de la UNAM y del Politécnico Nacional. Todo estaba tranquilo hasta que escuché disparos, muchas detonaciones, tenía miedo, corrí, quería irme, pero una bala me atravesó la cabeza. Sólo quería voz, sólo quería libertad.
Buen día, mi nombre es Emiliano Vidal Tavera, soy estudiante de la escuela preparatoria estatal No. 10 Rubén H. Rodríguez Moguel. El relato que acaban de escuchar es ficticio, pero sin duda alguna representa lo que miles de jóvenes vivieron ese miércoles 2 de octubre de 1968, cuando decidieron ejercer su derecho a participar en la vida pública del país.
México, a lo largo de los años, ha sido un país que se ha encargado de limitar y reprimir las ideas y pensamientos de los adolescentes, engañándonos con la idea de que la democracia sólo existe cuando se deposita un voto cada tres o seis años; que la política es asunto de aquellos con más experiencia que nosotros y que nuestra participación y opiniones acerca de la situación pública de nuestro país es totalmente nulas al no tener la mayoría de edad.
Muchos pensarían que los derechos humanos y la democracia, son aspectos que no tienen relación entre sí, que se encuentran en total alejamiento uno del otro, pero se equivocan, pues ambos tienen un objetivo en particular: permitir que las personas vivan dignamente y con comodidades.
Es muy sencillo reconocer que uno de los derechos que está totalmente ligado a estos aspectos es “la libertad de expresión” el cual según los artículos 6° y 7° de la carta Magna de nuestro país y el artículo 19° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nunca debe ser privado, prohibido o restringido de nosotros, pues es algo que constituye nuestro desarrollo humano y la relación con nuestro contexto social.
Entonces, si expresar nuestra opinión es un derecho humano que toda persona en el mundo, sin importar cuál sea su condición, puede ejercer ¿por qué cuando nosotros, los adolescentes, queremos dar nuestra opinión acerca de sucesos o aspectos político-democráticos que sean de interés para nuestra comunidad, terminamos callados, regañados y burlados? ¿Por qué nos hacen pensar que nuestras ideas y planteamientos son menos que los de otros? Siempre se usa la misma justificación o respuesta: “porque no tenemos la mayoría de edad” o “porque no mostramos el interés suficiente”.
Todos estos pensamientos, nos han llevado a generar la idea de que la culpa de estas injusticias y restricciones son responsabilidad absoluta de un organismo: nuestro mismo gobierno. Pero no se equivoquen. La culpa no es tanto suya, sino nuestra. Nuestra porque nos hemos creído la fábula de que nuestra sociedad vive en una democracia sólida y absoluta, que permite la libertad de expresión y la participación ciudadana de chicos y grandes, hemos creído que nuestro país es una nación que nos permite ejercer con seguridad y plenitud este derecho que se nos ha otorgado desde hace 102 años.
La culpa es nuestra, por quedarnos inertes detrás de un teléfono, por perder el interés en la historia y creer lo que nos han pintado los libros de texto durante más de 90 años. Ha sido nuestra responsabilidad, por engañarnos con la idea de que hasta que no tengamos 18 años lo que pase en México no es nuestro problema y no nos afecta en nada. Nuestro mayor error es dejar que otros decidan por nosotros, algo que ha impedido que las nuevas generaciones puedan generar una postura analítica sobre lo que sucede dentro y fuera de nuestro país.
Es importante y necesario, que los jóvenes se preocupen por ejercer estos derechos, pues son fruto de numerosos años de conflictos, de sangre y sufrimiento. Son resultado de movimientos como el del 2 de octubre de 1968, donde tantos niños y personas que sólo querían ser tomados en cuenta, se toparon con gobiernos autoritarios y sin tolerancia alguna.
Necesitamos utilizar la libertad que tenemos para expresarnos, para tratar de motivar y guiar a otros jóvenes que se encuentran perdidos en este mundo de engaños, para enseñarles todo lo que se tuvo que luchar para tener lo que hoy en día gozamos y así crearles conciencia y sentido de pertenencia. Necesitamos empezar a involucrarnos en lo que pase en nuestro país y sociedad para no caer en los mismos errores que nuestros padres y abuelos cometieron: permitir que otros tomen el control sobre nuestras vidas y país.
Estoy cansado de tantas injusticias, debemos participar y hacer valer nuestros derechos, hacerle ver al país que estamos listos para tomar nuestras propias decisiones, que podemos elegir lo mejor para nosotros y para nuestra nación. Yo creo que, si somos capaces de responder a aquellas peticiones con responsabilidad, tendremos el gran aval para continuar con este levantamiento masivo de conciencias.
¿Realmente somos el futuro de México si aprendiendo del pasado y viviendo el presente, no damos la talla?
Hoy es miércoles, me levanté listo para este concurso, me despedí de mi madre y le prometí que haría una buena participación; fui a la escuela, di lo mejor de mí como todos los días, reí con mis compañeros y estoy seguro que lo haré por mucho tiempo más, aún no quiero irme, porque tengo voz, valentía y libertad.
Muchas gracias.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Sir Salazar de Caucel (Parodia a Don Quijote de la Mancha)


En la anhelada y lejana tierra de Ciudad Caucel, vivía un íncola de clase media, honorable y joven de nombre Kevin Martín Salazar. Entre los habitantes de la región se le conocía “como el relojero de oro”, pues cada amanecer tenía la misión de encaminarse puntualmente hacia su instituto sin importar obstáculos o malestares, pues sabía que era fundamental cumplir con las obligaciones de toda imberbe persona.
Un día del mes de mayo, Salazar se encontraba subiendo al transporte público de forma rutinaria y sin problemas, cuando de repente, un deformado y olvidado tramo del camino hizo saltar de forma violenta al camión junto con todos los pasajeros, causando que Kevin se diera un enervante golpe con uno de los agarres de la parte superior, el conductor se detuvo preocupado, pues no sabía si el chico estaba bien. Después de unos minutos donde el mador era totalmente visible sobre su cabeza y castaña, el joven despertó con una actitud un tanto distinta.
- “¿Qué hago en esta carrosa de metal?” Preguntó con una mirada desorientada y ante las miradas de decenas de personas.
- “Oye chico tranquilo ¿estás bien?” Declaró el preocupado conductor.
Después de aquel pequeño intercambio de palabras Kevin fijó sus ojos hacia la salida del camión y se dirigió hacia ella sin ser detenido por nadie.
- “Soy Sir Salazar de Caucel, caballero puntual” Exclamó antes de salir de la unidad de transporte.
Ya en el exterior no sabía a donde ir, pues no estaba totalmente seguro de donde se encontraba. Miró al cerúleo cielo y supo que tenía que ir al norte ¿por qué? Ni el mismo lo conocía, pero sentía que algo lo aguardaba ahí. Después de un cuarto de hora de camino se encontró con su escuela, la cual en ese instante era desconocida para él. Se quedó un rato observando la entrada cuando escuchó la estruendosa voz de un ser que parecía poderoso, inigualable y te apariencia glabra.
 - “¡Por la espada de Merlín, este hombre debe tener encerrados a todas esas personas que se encuentran dentro de este novedoso estilo de calabozo!” Exclamó con total angustia.
Era demasiado claro que el pensaría que aquella ordinaria escuela fuera un calabozo al observar que los ingresados se encontraban clasificados por uniformes de colores. Quería salvarlos, pero no sabía como entrar, hasta que observó que uno de los esbirros de aquel ser gigante, dejó el portón abierto y sin seguridad. Tomó la escoba que estaba en la entrada y exclamó:
- “Por los poderes que Macbeth me concedió juro apuñar esta espada con honor hasta el final”.
Ya adentro actúo sigilosamente, no quería ser descubierto, exploró lo que era la dirección y algunos salones principales, hasta que escuchó que el villano se acercaba, por lo que no tuvo otra opción que esconderse en el baño más cercano, el de mujeres. Creía que ahí estaría seguro y sin riesgo hacer descubierto, cuando de repente, escuchó la voz de una fémina totalmente indignada por su presencia en ese lugar.
- “Oye amigo, no deberías estar aquí es el baño de mujeres”. Le dijo con enojo.
Sir Salazar estaba apenado, se sentía deshonrado y condenado, nunca había visto a una mujer que usará tal lenguaje con él. No obstante, se había percatada que al igual que el resto llevaba un uniforme, lo que significaba que también era una ilota de aquel glabro con voz gruesa.
- “Me he percatado que también se encuentra esclava de los poderes de aquel gigante que ronda por los pasillos”. Le dijo con gran formalidad.
La chica estaba confundida, pues no sabía a que gigante se refería, por lo que le exigió que saliera del baño, cuando en un momento de temor escuchó nuevamente la voz gruesa del negrero, por lo que tomó a la mujer y la encerró en un cubículo con el fin de protegerla, una vez que pasó el esclavizador le dijo:
- “No os preocupéis, yo la protegeré, debe permitirme persuadirla de huir conmigo, una dama de tal venusto rostro no debería vivir en tales condiciones”. Le agregó.
La tronga mujer quería su libertad, por lo que empezó a gritar que la soltara.
- “Tengo que irme, debo suponer que no es la única persona en problemas, pero antes, dígame su nombre, necesito conocerlo”.
- “¡Dylan, me llamo Dylan!” Gritó con el fin que alguien lo escuchara y viniera a su verdadero rescate.
- “¿Dylan? Hermoso nombre, la llamaré si usted me permite Crushinea de… ¿en dónde es aquí? Sí no es mucha molestia”. Le preguntó.
- “Los Balcones III”. Le respondió.
- “¡Perfecto, no os preocupéis Crushinea de Balcones, mi quillotra del alma, volveré por usted!” Dijo antes de marcharse.
Salió del baño decidido a librarse de aquel villano que había bautizado como Lord Neil “El destructor”, hasta que un esférico, un balón de basquetbol lanzada por Bryan Kin Flores, un estudiante y miembro de la selección de la escuela, lo golpeó en la cabeza, haciéndolo recobrar la cordura.
Fue llevado a un hospital donde había sido atendido debido a la conmoción que había sufrido, donde entre explicaciones y recuerdos, todos se encargaron de hacerle saber su “hazaña” que había intentado culminar, entregándole no sólo el apodo del “Bienquisto” por su loca aventura, si no su reporte y citatorio que se le había otorgado en reconocimiento a su valentía.


Fin.

jueves, 25 de julio de 2019

Crítica de "Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta", escrito por Eduardo Galeano.


“Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta” es un texto de Eduardo Galeano en el cual, se refleja la manera en que los países de América Latina viven sometidos ante la “esclavitud” ideológica y económica de las grandes potencias del mundo.
Uno de los puntos más relevantes que Galeano, nos presente en esta introducción a su obra, es la manera en que la historia del mundo, ha generado efectos tanto psicológicos como económicos, en aquellos países que buscaron su independencia en gran parte del siglo XVIII y XIX, es decir, que a pesar de que ellos se proclamaron “independientes” ante una declaración oficial y legal (hasta cierto punto), siguen siendo dependientes de aquellos que promocionaron durante centenares de años, su esclavitud y represión ante los derechos humanos que se habían formado a finales de los años 1700 con la revolución francesa.
¿Dónde podemos observar dichos sucesos? Actualmente, esto lo podemos apreciar en la globalización, pues México durante años, ha necesitado de la producción de otros países como China, Estados Unidos o Indonesia, para abastecerse de productos, a pesar de que la mayor parte de estos nuestro país es capaz de producirlos, pero no cuenta con la maquinaría apropiada, algo que sucede mayormente con el petróleo.
El neoliberalismo, también ha representado un aspecto importante de la dependencia de México con otras potencias, pues se prefiere que otros trabajen por nosotros, quitándoles trabajos a aquellos que sufren por una oportunidad en el complicado mundo laboral. Nos explican, que nosotros somos libres de pensar, analizar y cuestionar íntegramente nuestros ideales y sí, lo somos, pero al final de cuentas, es una acción que se limita a lo interior, a lo emocional, pues fuera de nuestras mentes nos mantenemos con un candado, un seguro puesto por aquellos que buscaron nuestra independencia en un principio.
Es increíble, la manera en que nuestro propio país, se ha encargado de escarbar la tumba de millones de mexicanos, somos libres, soberanos, pero una nación de censura, que se limita a la introducción de información y contaminación de nuestras mentes. De eso se trata el neoliberalismo, durante más de 30 años este estilo de gobierno en México, fue obstáculo para nuestro desarrollo.

Lo más triste, es que este ejemplo sólo refleja a nuestro país, dejando por afuera las demás situaciones de las naciones restantes de Latinoamérica. Eduardo Galeano nos demuestra que en el mundo, sin importar de que parte sea, habrá países o incluso individuos que se sientan amos y señores de nuestra voz, algo que simplemente nos hace interpretar que la historia es un ciclo, un acto en constante repetición en el cual, no importa las veces en que los dominados sean capaces de levantarse en contra de los dominantes, siempre nuestros sentidos nos engañarán, haciéndonos pensar que al fin somos capaces de ir por nuestra cuenta.
Se que es complicado, entender la manera en que la economía, los negocios e incluso los rangos sociales se pueden vincular a la falta de libertad y oposición de una” burguesía” acerca de qué derechos podemos ejercer o no, pero es importante reconocer que dentro de cada sistema en el mundo existe limitaciones, las cuales buscarán obstaculizar cualquier pensamiento de igualdad en nuestras mentes y si aquellos que se hacen llamar “jefes de jefes” pierden o son derrotados es asegurable que buscarán otra manera de volver a la cima. Es por eso que, recomiendo esta obra de Eduardo Galeano, por que nos puede servir como apoyo para entender la situación socioeconómica de diversos países del mundo.
Emiliano Vidal Tavera 2.- D







Crítica de "Hijos de la Malinche", capítulo del libro "El laberinto de la soledad" de Octavio Paz.


“Hijos de la Malinche” es un capítulo perteneciente al libro “El laberinto de la soledad” del escritor mexicano Octavio Paz, publicado como ensayo en 1950 y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990. Durante nueve capítulos, esta obra nos va a relatando los diversos puntos de vista que el autor va generando conforme a los ambientes físicos y psicológicos que México ha vivido en los últimos años, esto con el fin de encontrar la causa y surgimiento, de las diversas conductas que hacen a la cultura mexicana tan particular del resto del mundo.
El capítulo nos va relatando de manera concisa, la forma en que México se desarrolla cultural y éticamente con su entorno interno y externo. Ya sea desde una postura ideológica o generacional.
Uno de los puntos importantes que nos refleja el texto a primera instancia, es la manera en la que el mexicano se comporta dentro de su país, pues Octavio Paz nos da a entender, que la población campesina proveniente de las zonas rurales más lejanas de la urbanización, encarnan aquello que es desconocido y enigmático, ¿por qué sucede esto? Muy sencillo, como sabemos durante gran parte del siglo XIX y principios del siglo XX, con la llegada del Porfiriato, las haciendas productoras de materias pimas se acreditaron de importancia y reconocimiento, esto debido a que las actividades como la ganadería, agricultura (la producción de henequén) y la minería eran las que sostenían la economía del país. No fue hasta el Milagro Mexicano en 1940 que estas actividades económicas se quedaron abandonadas y en gran parte olvidadas, pues el auge de la industrialización era acelerado. Muchas personas, que vivían en las grandes haciendas o pueblos que colindaban con las metrópolis más grandes de nuestro país, empezaron a migrar, dejando todo por una vida más digna y con “oportunidades”. No obstante, otros grupos de campesinos se quedaron, viviendo por años en esos lugares, causando que vivieran en una burbuja donde México es planteado en ocasiones como un pequeño pueblo de 500 habitantes.
Esto, no sólo sucede con las zonas rurales, si no con las indígenas, lo que plantea Octavio Paz al principio de su obra acerca de que existen “andrajos de un pasado vivo”, es totalmente sustentado en aquellos pueblos mesoamericanos que sobrevivieron a la conquista y que hasta el día de hoy, su lengua, costumbres y tradiciones se encuentran más vivas que nunca, a tal grado de no mantener una participación activa en los acuerdos políticos y sociales que vive el país, es decir, no reconocen a aquellas autoridades que para nosotros son legitimas e importantes, ellos viven con sus propias deidades y reglas.
Otro argumento, que el escritor nos relata en su texto, es la manera en que la mujer es vista en la sociedad. Paz nos escribe que el género femenino “es la imagen de la fecundidad, pero así mismo de la muerte”. México, siempre ha generalizado que aquellos individuos a las que llamamos madres, se encuentran en un péndulo que nunca se mantiene en un equilibrio permanente, ¿por qué se plantea esto? Sólo basta con observar la gran herencia cultural que nos han dejado las leyendas y mitos prehispánicos, en los cuales la mujer, protagoniza a seres que llevan a otros a su destrucción, como es el caso de la Llorona en el centro del país o la Xtabay en Yucatán. Otro ejemplo, de la generalización de este prejuicio, lo podemos observar en la figura de doña Marina o mejor conocida como la Malinche, la cual, según la historia de nuestro país y las ideas propuestas por Octavio Paz, ha sido construida con la imagen de la traición y de aquello que prefiere lo extranjero antes que lo nacional (debido a su amorío con Hernán Cortés).
De ahí el surgimiento del término Malinchismo, los cuales se utilizan para atribuciones ya antes mencionadas. Las aplicaciones de la mujer a la cultura mexicana también se expanden desde imágenes patrióticas (donde se les coloca como símbolo de paz y libertad) hasta el surgimiento de distintas palabras como la que Paz nos recalca en gran parte de este capítulo: “la chingada”, es decir, una madre que nos representa a todos y todas, la cual no tiene un surgimiento exacto, pero representa una identidad en nuestra cultura.
Sin embargo, Octavio Paz también nos describe la manera en que México se relaciona con el resto del mundo. La mentalidad del mexicano nos hace sentirnos superiores dentro de nuestra “casa” pero sumisos a fuera de esta, es decir, a pesar de que nuestro país lleva 198 años de ser una nación independiente y soberana, parece que simplemente no deseáramos ejercer estos derechos que implicaron tantas guerras y conflictos. Se adora, idolatra y se trata mejor a un extranjero, que al mismo nativo. Es como aquel amor imposible que uno sigue añorando, en el mundo México representa un punto alejado en el auge de la historia universal, algo que el mismo Paz explica en su obra. A pesar de esto se sigue manteniendo una postura sumisa y egocéntrica a cualquier persona que llegue de Estados Unidos o Italia y eso, lo podemos observar no sólo en lo social, si no también en los deportes, como el futbol. “No es lo mismo amar que ser amado” dijera el gran Pedro Infante.
Está obra sin duda es mi favorita, por la manera en que Octavio Paz compara la conducta del mexicano con sus implicaciones externas e internas. Algo de lo que me di cuenta con este texto, es que los problemas que México ha vivido por años son irreversibles, ya que surgieron como parte de una herencia cultural que está presente en nuestras raíces. Recomiendo leer mucho esta novela, ya que nos da pinceladas de historia, filosofía e incluso introducciones a las etimologías.
Emiliano Vidal Tavera 2.-D


Crítica del "Terror a lo igual", capítulo del libro "La expulsión de lo distinto" de Byung-Chul Han


“El terror a lo igual”, es un capítulo del libro “La expulsión de lo distinto” escrito por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Esta obra, nos relata de manera detallada los obstáculos y problemas por los que pasan las sociedades del mundo actualmente. Problemas que van desde ámbitos sociales, hasta aquellos más complejos y psicológicos, los cuales causan una restricción en la unión y formación de grupos colectivos multiculturales en el sistema actual.
El capítulo como tal, nos explica detalladamente el concepto del “otro”, poniendo énfasis en sus diversas aplicaciones subjetivas y objetivas, algo que el autor coloca brevemente en el primer párrafo:
“El otro como concepto, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo”.
Nos recalca que este aspecto, se ha reducido hasta su cierta desaparición, a causa del etnocentrismo (creer que nuestra cultura es superior) y de lo que el autor llama “la positividad de lo igual”, es decir, odiar aquello que pensamos incorrecto. Byung-Chul Han, toma lo anterior para generar la idea de que los seres humanos, buscamos satisfacernos con aspectos que se asemejen a nuestros estilos de vida o incluso similares en apariencias psicológicas y físicas.
Este texto, nos refleja por medio de metáforas, comparaciones y otras figuras retóricas, aquello que, en nuestro mundo, específicamente México, se ha estado viviendo en pleno siglo XXI: la destrucción de los pueblos y otros grupos de integración social, debido a aspectos como la discriminación, homofobia, racismo, machismo, inequidad etc.
Byung-Chul Han hace un análisis increíble y nos plantea que “la presión destructiva no viene del otro, si no del interior”, entre otras palabras, que la culpa de nuestros malestares, odio y destrucción de las sociedades no provienen de aquellos que hemos catalogado como “distintos”, sino de nosotros mismos. Pues cada uno de los individuos se encarga de generar la angustia y decepción que vivimos día tras día. El odio, considero que es como la felicidad, este se puede generar en cualquier parte, no es dependiente de una persona, objeto o lugar, simplemente espera a otro huésped que lo transporte por mucho tiempo más.
Esto, nos lleva a la conclusión de que la causa de los problemas como la homofobia, por ejemplo, en Mérida Yucatán, no son debido a que vivimos en una sociedad conservadora e intolerable, ya que eso implicaría generalizar a todos por igual, si no, son factores que se han desatado debido a la formación y desarrollo de personas con esta mentalidad. Es decir, planteemos la idea, de que nuestra comunidad es un globo esperando a ser inflado por aire o incluso agua, ese elemento que se está introduciendo a aquella esfera de látex son los pensamientos negativos, que sólo buscan ahogar y destruir la armonía y convivencia entre un grupo determinado. Lo mismo pasa en nuestras ciudades, si nosotros quisiéramos desahogar toda esa presión que hemos vivido por años, tendríamos que reiniciar de nuevo, regresar en el tiempo para atacar estos pensamientos desde la raíz o simplemente volvernos una sociedad fantasma, mientras tanto, nosotros seguiremos dentro de ese globo.
Este fenómeno, Byung-Chul Han nos indica que sucede también en los medios de comunicación, pues esta inconformidad por el otro ha permitido que las televisiones y otras redes de comunicación pasen por esta misma transformación generando contenido basura, que lo único que provocan es la formación de ciudadanos con ideas arcaicas y con mínimo grado de capacidad analítica en ellos. Incapaces de generar algún grado de iniciativa o de duda sobre aquello que leen u observan en plataformas de divulgación.
¿Por qué sucede esto? Principalmente por el estilo de vida que lleva el mexicano promedio, como sabemos nuestros días se viven en jornadas, las cuales definen que tanto ganaremos o perderemos, ya que como sabemos el sistema en el que estamos es de competencia, donde el más débil termina rezagado. Llegamos a nuestros hogares al final de estas largas horas de trabajo y nos limitamos a formular algún tipo de diálogo con quienes se encuentran a nuestro alrededor, simplemente llegamos, nos alimentamos y nos resignamos a leer todo lo que sucedió en ese día ya sea en un smartphone u otro aparato electrónico, donde nuestro cerebro, sólo se ocupa de recepcionar y resguardar, pues no hay tiempo para cuestionarse aquello, la noche es corta y es necesario descansar.
Todo esto sucede, como si el ser humano fuera una máquina y es algo de lo que habla Byung-Chul Han en las últimas hojas de su escrito, cuando hace un análisis del tema de la pornografía y como esta se atribuye a una acción donde no se generan sentimientos u otro vínculo afectivo, algo con gran relación en nuestro mundo laboral actual.
Este texto fue de mi agrado y sin duda alguna me ha motivado a continuar con la lectura completa del libro de este autor. Considero, que puede ser una de las obras más realistas si a materia de ámbito social nos referimos. La recomiendo mucho, pues si se analiza a detalle, es posible entender todos estos hechos y la manera en que se plantean en nuestra vida cotidiana, algo que sin duda podría cambiar completamente la percepción y manera en que la sociedad se desarrolla en compañía de lo multicultural.
Emiliano Vidal Tavera 2.- D