Los desastres naturales son fenómenos que son imposibles de
pronosticar, dejando vulnerable a más de una persona en su momento. Ningún
avance tecnológico, ha sido capaz de saber dónde y cuándo ocurrirá el
seguimiento sismo o terremoto. En este apartado hablaremos de los momentos que
marcaron negativamente a México en su último semestre.
Lo peor que te puede ocurrir es perder a un ser querido,
imagina a la persona que se encuentra en este momento a lado tuyo o incluso la
última con la que hablaste ¿Puedes pensar que en cuestión de momentos la
pierdas para siempre sin saber por qué? Ese mismo sentimiento estuvo presente en
miles de personas entre los primeros días del mes de septiembre, lo perdieron
todo, su casa, su patrimonio, la seguridad de dormir sin el temor que en medio
de la noche estructuras monumentales las aplastarán cual hormiga en banqueta.
No obstante ante todo esto, hay algo que me llamo mucho la
atención. ¿Fue necesario una tragedia de tal magnitud para que todo México al
fin se solidara? Si, lamentablemente. No es que me queje o diga que está mal
tener ese valor como base, pero porque es esperar un momento tan feo para
demostrarlo.
Comprendo que hay personas que en serio se solidaron, pero
llegar al punto de poner como foto de perfil de alguna red social la bandera de
México en forma de “empatía”, siento que no es necesario, porque el 50% de la
población que lo hizo, son los mismos que se han burlado alguna vez de la
desgracia ajena de otro país. ¿Quieres ayudar en serio a México? Pues había centro
de donaciones, como ejemplo varios maestros y alumnos de mi bachiller nos
pusimos en acción y fuimos un espacio de recolección voluntaria. No solo por
cambiar tu foto de perfil en Facebook y compartir los memes que fueron
realizados derivados de dicha tragedia, ayudas. Un caso que me gustaría mencionar,
fue el del ex secretario de seguridad
Miguel Ángel Chong que de manera lamentable con el fin de subir en popularidad
y aceptación con el pueblo mexicano solo quiso hacerse la celebridad al llegar
con cámaras a la escena.
Antes de acabar me gustaría
darle cita honorifica a todas esas personas, que fueron de gran ayuda
para salvar vidas, que sin fines de lucro sirvieron en rescates y recolección, y
que por muy lejos que estuvieran de los afectados, motivaron a sus alumnos,
empleados o familiares a ponerse en acción. Esas personas necesita México.