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jueves, 25 de julio de 2019

Crítica de "Hijos de la Malinche", capítulo del libro "El laberinto de la soledad" de Octavio Paz.


“Hijos de la Malinche” es un capítulo perteneciente al libro “El laberinto de la soledad” del escritor mexicano Octavio Paz, publicado como ensayo en 1950 y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990. Durante nueve capítulos, esta obra nos va a relatando los diversos puntos de vista que el autor va generando conforme a los ambientes físicos y psicológicos que México ha vivido en los últimos años, esto con el fin de encontrar la causa y surgimiento, de las diversas conductas que hacen a la cultura mexicana tan particular del resto del mundo.
El capítulo nos va relatando de manera concisa, la forma en que México se desarrolla cultural y éticamente con su entorno interno y externo. Ya sea desde una postura ideológica o generacional.
Uno de los puntos importantes que nos refleja el texto a primera instancia, es la manera en la que el mexicano se comporta dentro de su país, pues Octavio Paz nos da a entender, que la población campesina proveniente de las zonas rurales más lejanas de la urbanización, encarnan aquello que es desconocido y enigmático, ¿por qué sucede esto? Muy sencillo, como sabemos durante gran parte del siglo XIX y principios del siglo XX, con la llegada del Porfiriato, las haciendas productoras de materias pimas se acreditaron de importancia y reconocimiento, esto debido a que las actividades como la ganadería, agricultura (la producción de henequén) y la minería eran las que sostenían la economía del país. No fue hasta el Milagro Mexicano en 1940 que estas actividades económicas se quedaron abandonadas y en gran parte olvidadas, pues el auge de la industrialización era acelerado. Muchas personas, que vivían en las grandes haciendas o pueblos que colindaban con las metrópolis más grandes de nuestro país, empezaron a migrar, dejando todo por una vida más digna y con “oportunidades”. No obstante, otros grupos de campesinos se quedaron, viviendo por años en esos lugares, causando que vivieran en una burbuja donde México es planteado en ocasiones como un pequeño pueblo de 500 habitantes.
Esto, no sólo sucede con las zonas rurales, si no con las indígenas, lo que plantea Octavio Paz al principio de su obra acerca de que existen “andrajos de un pasado vivo”, es totalmente sustentado en aquellos pueblos mesoamericanos que sobrevivieron a la conquista y que hasta el día de hoy, su lengua, costumbres y tradiciones se encuentran más vivas que nunca, a tal grado de no mantener una participación activa en los acuerdos políticos y sociales que vive el país, es decir, no reconocen a aquellas autoridades que para nosotros son legitimas e importantes, ellos viven con sus propias deidades y reglas.
Otro argumento, que el escritor nos relata en su texto, es la manera en que la mujer es vista en la sociedad. Paz nos escribe que el género femenino “es la imagen de la fecundidad, pero así mismo de la muerte”. México, siempre ha generalizado que aquellos individuos a las que llamamos madres, se encuentran en un péndulo que nunca se mantiene en un equilibrio permanente, ¿por qué se plantea esto? Sólo basta con observar la gran herencia cultural que nos han dejado las leyendas y mitos prehispánicos, en los cuales la mujer, protagoniza a seres que llevan a otros a su destrucción, como es el caso de la Llorona en el centro del país o la Xtabay en Yucatán. Otro ejemplo, de la generalización de este prejuicio, lo podemos observar en la figura de doña Marina o mejor conocida como la Malinche, la cual, según la historia de nuestro país y las ideas propuestas por Octavio Paz, ha sido construida con la imagen de la traición y de aquello que prefiere lo extranjero antes que lo nacional (debido a su amorío con Hernán Cortés).
De ahí el surgimiento del término Malinchismo, los cuales se utilizan para atribuciones ya antes mencionadas. Las aplicaciones de la mujer a la cultura mexicana también se expanden desde imágenes patrióticas (donde se les coloca como símbolo de paz y libertad) hasta el surgimiento de distintas palabras como la que Paz nos recalca en gran parte de este capítulo: “la chingada”, es decir, una madre que nos representa a todos y todas, la cual no tiene un surgimiento exacto, pero representa una identidad en nuestra cultura.
Sin embargo, Octavio Paz también nos describe la manera en que México se relaciona con el resto del mundo. La mentalidad del mexicano nos hace sentirnos superiores dentro de nuestra “casa” pero sumisos a fuera de esta, es decir, a pesar de que nuestro país lleva 198 años de ser una nación independiente y soberana, parece que simplemente no deseáramos ejercer estos derechos que implicaron tantas guerras y conflictos. Se adora, idolatra y se trata mejor a un extranjero, que al mismo nativo. Es como aquel amor imposible que uno sigue añorando, en el mundo México representa un punto alejado en el auge de la historia universal, algo que el mismo Paz explica en su obra. A pesar de esto se sigue manteniendo una postura sumisa y egocéntrica a cualquier persona que llegue de Estados Unidos o Italia y eso, lo podemos observar no sólo en lo social, si no también en los deportes, como el futbol. “No es lo mismo amar que ser amado” dijera el gran Pedro Infante.
Está obra sin duda es mi favorita, por la manera en que Octavio Paz compara la conducta del mexicano con sus implicaciones externas e internas. Algo de lo que me di cuenta con este texto, es que los problemas que México ha vivido por años son irreversibles, ya que surgieron como parte de una herencia cultural que está presente en nuestras raíces. Recomiendo leer mucho esta novela, ya que nos da pinceladas de historia, filosofía e incluso introducciones a las etimologías.
Emiliano Vidal Tavera 2.-D


1 comentario:

  1. gracias por tu forma de rseumir el ensayo, tocas los puntos mas importantes del escrito.

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